Vivir con alegría significa vivir más

Vivir con alegría significa vivir más

Todos deseamos vivir con alegría, ser felices… Llenar nuestros días, meses y años de momentos alegres.

Mi secreto

Los que tenemos la suerte de vivir con niños podemos ver su sorpresa, vitalidad, deseo, ganas de moverse, de jugar, de abrazar, de correr, de acercarse y alejarse… Eso es la alegría.

He de confesaros que después de todo lo que llevo estudiado, de todos mis años de terapia personal, de supervisiones de mi trabajo… Puedo llegar a la conclusión de que quien más me ha enseñado a vivir con alegría ha sido mi hijo.

Es cierto que mis ojos (los de ver, y los del corazón) están abiertos gracias a todo lo ya vivido, pero ha sido con él con quien he  comprendido el verdadero significado de vivir con alegría para vivir más. Y quiero compartirlo con vosotros.

Entonces… ¿qué es la alegría?

Acudiendo a la wikipedia: “la palabra alegría deriva del latín alicer o alecris, que significa “vivo y animado”. Es una de las emociones básicas, junto con el miedo, la ira, el asco, la tristeza y la sorpresa”

¿Qué dicen los psicólogos que promueve la alegría? Un carácter extrovertido, siendo su mayor rasgo la jovialidad. Y que este tipo de personas pueden SENTIR con mayor FRECUENCIA, INTENSIDAD y DURACIÓN alborozo, alegría, que aquellas que puntúan bajo en el rasgo de jovialidad.

Diréis “muy listos, eso ya lo sabía yo”. Pues sí y…no. Para mí la primera clave para aprender a vivir con alegría son las mayúsculas que acabo de usar: poder sentir con frecuencia, intensidad y duración, como lo hace un niño sano. Y a todos nosotros, por todos los pequeños traumas del desarrollo que hemos padecido, sentir nos da miedo.

Volviendo a los psicólogos: ¿Qué funciones tiene la alegría? O dicho de otra manera ¿por qué vivir con alegría significa vivir más?:

  • Atenúa el estrés, porque agiliza el reajuste homoestático del organismo tras afrontar una situación estresante (es decir, no te “libras” de vivir estrés, sino que te “recompones” antes y por tanto, disfrutas antes).

  • Facilita la posibilidad de explorar nuevas alternativas de afrontamiento (es decir, tienes los ojos (los de ver, los del corazón, y los de comprender) abiertos para aprender nuevas salidas a los momentos “chungos”).

  • Es un reforzador intrínseco que lleva a la persona a esforzarse y persistir en sus metas (y qué importante es en la vida esforzarse hasta el final para conseguir y mantener una pareja, un trabajo, una familia..¿verdad?).

  • Regula la buena disposición a la interacción social (porque somos animales sociales, y necesitamos ser amados, abrazados; también necesitamos pelear y discutir…Y todo eso nos ayuda a vivir mejor).

  • Disposición a desarrollar conductas prosociales (es decir, tener y mostrar nuestra empatía, lo que sentimos cuando los demás sienten con nosotros. Y eso nos hace tener afectos. Y el cúmulo de afectos, nos da vida).

¿Cómo afecta la alegría a nuestro cerebro?

Cada día somos más conscientes de que las emociones son muy importantes para el procesamiento  de la información en general que realiza el cerebro, ya que aportan la energía necesaria para la motivación, la que puede organizar, amplificar o atenuar la actividad cognitiva de nuestro cerebro.

Las emociones se generan en el sistema límbico, o el cerebro mamífero o emocional: encargado de las conductas instintivas y los impulsos básicos de las personas (como la memoria, la atención, el sueño, las conductas sociales y las sexuales). Y el sistema límbico está en constante interacción con la corteza cerebral (cerebro racional, cognitivo), por lo que nuestros pensamientos y nuestras emociones, no son mundos aparte.

Además, para lograr la alegría en nuestro cerebro, participan varios neurotransmisores según el momento: se parte de un determinado deseo (dopamina), para luego transformarlo en acción (adrenalina) y así poder obtener la satisfacción (serotonina).

¿Puedo aprender a vivir con alegría?

Siento que hayas llegado leyendo hasta aquí para tener que decirte que no tengo una receta mágica. No creo en ella.

La alegría no es un momento, sino una trayectoria, un camino a largo plazo. No nace por generación espontánea, sino que hay que buscarla, es el resultado del deseo y del trabajo.

No es algo que se pueda aprender desde la voluntad, desde el esfuerzo. Como hemos visto, tiene que ver con esa parte de nuestro cerebro que es instintiva, de los impulsos. Y aprender desde esa parte del cerebro, sólo se puede hacer en una relación entre dos personas, donde la seguridad y la confianza, abren paso a la espontaneidad, a la alegría.

Para que la espontaneidad y la alegría se abran paso hay que re-aprender a sentir con la suficiente intensidad, frecuencia y duración, para que nuestro cuerpo se sienta vivo, lleno de energía, revitalizado.

Y ese es el resultado final de una psicoterapia corporal, eso es lo que puedes conseguir, vengas con el síntoma que vengas en un principio…

¿Qué haces tú para vivir con alegría?

Fuente: Cuida tu psique. (Página web).

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