23 Ideas prácticas para automotivarse

23 Ideas prácticas para automotivarse

Aquí tienes técnicas para automotivarse. Súmalas a las tuyas y enciende el motor.

Tu motivación depende de ti. Y la capacidad para generarla, como casi todo, mejora con la práctica.

No necesitas que llegue otro para convencerte de porqué vale la pena hacer lo tuyo. No necesitas que te instiguen, que te arenguen, que te salven ni que te pongan las ganas en bandeja.

A menos que estés pasando por un problema gordo, que acapare toda tu atención, vencerás tú sólito sobre la desgana del día y sobre futuras desganas.

Tal vez, entre tu estrategia para lograrlo, se cuelen algunas de estas ideas.

Ideas para automotivarse

1. Ten claro lo que vas a hacer. ¿Qué es? ¿Cómo vas a hacerlo? Prepara el terreno antes de actuar y no te sobrecargues pretendiendo terminar en un solo día una obra faraónica.

2. Comprueba tu nivel de energía, como haces con el coche antes de iniciar un viaje. Lo más básico cuenta. El trabajo se lleva mejor cuando estás bien alimentado, descansado e hidratado.

3. Piensa en el porqué del esfuerzo que vas a hacer. Tras la misión que tienes delante hay una buena razón. ¿Cuál es? Deja que te dé fuerzas.

4. Piensa en las consecuencias de no actuar. Es la otra cara de la moneda. Las personas tenemos dos fuentes de motivación fundamentales: conseguir algo positivo (punto anterior) o evitar una consecuencia negativa.

Si la motivación del miedo es la que hoy te funciona, aprovéchala.

5. Hazte de un surtido de motivaciones. No puedes depender de una única razón para motivarte, porque te acostumbras a ella y pierde su eficacia.

Trata de que tu repertorio sea variado.

  • Un día tendrá más fuerza tu motivación para avanzar o la satisfacción de dejar lo tuyo bien hecho.

  • Alguna vez, el miedo a las consecuencias negativas de no actuar.

  • Otro día, recompensas extrínsecas (como el dinerillo que ganas, el reconocimiento del entorno o la tarde libre maravillosa que te espera, en cuanto salgas del trabajo.)

  • Otro, una mezcla de lo anterior.

6. Toma la decisión de hacer lo que te has propuesto. Así de simple. Decreta que vas a aprovechar el día.

7. Aparca las penas y preocupaciones. Si no te impiden pensar con claridad, descansa de ellas por un rato. Concédete un espacio para la acción.

8. Haz un trato contigo. ¿Qué harás si terminas de hacer el trabajo? Mereces una recompensa proporcional al esfuerzo, ¡seguro! Dátela tú.

9. Acércate a gente positiva. A ser posible, gente activa y responsable con sus cosas.

10. Dale esquinazo a la gente que te echa abajo. No les prestes atención, porque son aspiradoras de energía.

11. Cuéntale a un aliado lo que vas a hacer. Si te funciona lo de crear un poquito de presión externa para reforzar tu compromiso, adelante. Es otra opción que tienes.

12. Suma otros recursos que te ayuden. Por ejemplo: trabaja con música, léete un texto inspirador antes de empezar, repite un mantra que te despeje, lleva un diario motivacional. Explora qué funciona para ti.

13. Empieza tu obra por todo lo alto: Si tienes que hacer varias cosas, empieza por lo más difícil. Cuando la concluyas, el resto es más llevadero.

14. O empieza por algo sencillo. Hay más expertos que recomiendan lo anterior (comenzar por lo difícil) para automotivarse.

Pero tú eres quien decide si hoy las circunstancias se prestan a que sumes una victoria rápida que te impulse y te anime para afrontar lo más duro.

15. Fija un tiempo para terminar cada tarea y divídelas en intervalos cortos. Crea tu variante de la técnica pomodoro. Y mira cómo vas avanzando.

16. Termina una tarea antes de pasar a la siguiente. Hazlas de una en una. Si una tarea es muy grande, divídela, para ir dando un paso y luego otro.

17. Sé creativo. Busca formas alternativas de hacerte el trabajo más ameno o incluso divertido.

18. Olvídate del perfeccionismo. Pierde el miedo a los errores. Esmérate con lo más delicado y, el resto, enfócate en dejarlo hecho.

19. Olvídate también del fracaso. El mayor fracaso es no hacer nada.

20. Da un pequeño paso. Si todavía no sientes ganas de moverte, da el primer paso sin pensar. Quizás la motivación llegue mientras estás manos a la obra. O, si no, llegará al final cuando te alegres de haber avanzado.

21. Céntrate en lo que haces en cada momento, tanto si es trabajo como si es descanso. Practícalo si aún no te sale muy bien.

22. Añade humor a tus días. La risa es incompatible con el estrés. Y el buen humor es aliado de la productividad.

Recortando en estrés y avanzando en las cosas que son importantes para ti haces mucho por tu motivación. La de hoy y la de mañana.

23. Sé flexible y comprensivo. Perdona tus errores, tus retrasos o tu falta de progreso, si hoy hubiera algo de esto.

Según los estudios, esta actitud contribuye a aliviar el estrés, que puede hacer que mañana estés desmotivado y procrastines como un bellaco. Nada, nada. Vuelve a la carga sin culpas que estorben.

Conclusiones

Cada uno de nosotros se motiva de manera distinta. Aunque nos parecemos en lo básico, son diferentes nuestras misiones y objetivos vitales.

Conociéndote a ti mismo y sabiendo lo que quieres, con el tiempo irás descubriendo qué es lo que mejor te funciona.

Parte del descubrimiento implicará que pruebes con “resortes” variados para que puedas ir armando tu propio repertorio motivador.

Aprender a automotivarse no es lo más cómodo. Es más sencillo dejar que otro te instigue o sucumbir a la desgana.

Pero, como puedes imaginarte, los resultados son mejores cuando tú aprendes a generar por tu cuenta el impulso que necesitas.

Fuente: Tus Buenos Momentos (Página web)

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